La RAE atribuye a la palabra felicidad el significado de: “Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien.” Pero, como cada uno tiene su propia felicidad, cada uno debe tener su propia definición de felicidad, esta palabra para mí se puede definir como: “Estado del ánimo que te proporciona plena satisfacción con el mundo que te rodea” Entonces, ¿Cómo puedo llegar a poseer ese estado de ánimo? Lo más importante, si tengo esa definición de mi felicidad, es conocer el mundo y los motivos de porqué pasan las cosas que nos alejan de la felicidad, para ello, la filosofía puede contribuir, ya que es un saber que tiene como características: Total Universal, Radical, Autónomo, Racional y Crítico. Pero en este caso las características de este saber que más pueden ayudar a la conquista de mi felicidad son, que es un saber racional, es decir, que solo admite aquello que presenta razones, y que es un saber radical, que va a la raíz de los problemas.
¿Cómo puede la filosofía contribuir a la conquista de mi felicidad, siendo un saber racional y radical? La mejor respuesta a esta pregunta es un ejemplo, hay momentos en la vida en los que no eres feliz, uno de estos momentos puede ser por el divorcio de tus padres, toda la vida, teniendo las mismas costumbres, y que de repente cambie todo, esto, te proporciona un estado de tristeza, es decir, ausencia de felicidad por la añoranza de los viejos tiempos, pero, cuando te paras a pensar, llegando a la raíz del porqué del divorcio, comprendes que había suficientes razones para que tus padres se divorciaran, y cuando te das cuenta de eso, y además, ellos te razonan esos motivos, llegas a la conclusión de que de esta manera puedes ser más feliz, viendo que todo el mundo a tu alrededor se encuentra mejor en esta situación, que en la anterior, invadiéndote un estado de satisfacción con el mundo que te rodea, aportándote esa felicidad, que te había abandonado, porque conoces mejor el mundo que te rodea, ya que no te quedas pensando en el hecho de que tus padres se hayan divorciado, si no que buscas los motivos y los argumentas.
La muerte de un ser querido como la de un abuelo, es otro motivo por el que la felicidad nos abandona, pero, si nos paramos a pensar en la raíz de ese problema, comprendemos que a todo el mundo nos llega la hora alguna vez, viendo como normal y que en algún momento tendría que pasar, pero ¿Por qué a unos les llega antes y a otros después? Aquí es donde entra en juego la característica racional del saber filosófico, cuando argumentas la muerte por las distintas causas, como por ejemplo, los malos hábitos (fumar, beber…), una constante mala salud y una excesiva despreocupación por ella, una genética propensa a diversas enfermedades, o simplemente la mala suerte, te das cuenta de que esa muerte, la ausencia ya para siempre de ese ser querido, debía de llegar, asique lo asumes, y comprendes que no puedes dejar de ser feliz por ello, ya que es natural y existían suficientes razones por las que le debía de llegar antes a él que a otro.
Para concluir, pienso que la filosofía nos ayuda a conquistar nuestra felicidad, ya que, sus características de ser un saber radical y racional, nos aportan lo necesario para conocer el mundo que nos rodea y las razones del porqué pasan las cosas que nos alejan de la conquista de ese sentimiento de satisfacción con el mundo y al conocer ese porqué, comprendemos que es inevitable que pasen diversas cosas malas y que no por ello tenemos que dejar de ser felices.